0.10. Declaración de intenciones. Fuente y objetivo.

Quizás no esté de más contextualizar esta primera etapa del viaje y desvelar, a modo de declaración de intenciones, el ingrediente principal de las barritas energéticas que he empleado para cargar las pilas y la brújula que he utilizado para orientarme.

Este blog, como cualquier objeto de nuestro interés, cumple con la condición que impone el deseo al proporcionarme un lugar al que dirigirme y material para recrear la ficción de un sentido posible con el que alimentar la ilusión, dar vuelos a la esperanza y mantener activa las ganas de seguir. Digamos que esta es su razón de ser.

Respecto a su contenido, las fuentes de las que bebe son muchas, pero una destaca sobre las demás, el psicoanálisis. No crecí con un libro de Freud bajo el brazo, pero casi. En la Facultad, cualquiera de los volúmenes que recogen sus obras me servía de posavasos mientras jugaba a las cartas en el bar de la esquina. Con ellos fui de un lado a otro. De vez en cuando los abría y me solazaba al considerarme un privilegiado por participar en un universo que consideraba solo accesible a los iniciados. En ese estado de admiración apenas podía leer más de tres páginas seguidas: me ruborizaba verme tras la estela del Maestro participando del mundo que me proponía, un mundo que hablaba de mí con una clarividencia exquisita. Freud me sabía al dedillo. Que también hablara de lo que les ocurre a todos, no solo a los que están mal o enfermos de neurosis como yo me sentía entonces, lo supe después, cuando lo bajé del pedestal y me metí de lleno en sus preguntas, en sus hipótesis y propuestas teóricas. A partir de ese momento, el psicoanálisis se convirtió en una referencia. Como tal, ha orientado mis esfuerzos a lo largo de los años, mis lecturas, mi exploración por otras ramas del conocimiento, mi curiosidad y mi trabajo como psicoterapeuta, como psicoanalista y como persona. Este blog es una síntesis, una más de este trayecto.

El deseo está ahí, pero no desde el inicio. Es efecto de una serie de operaciones sobre otro operador vital, este primigenio y ligado a la plenitud, el goce. Con este blog también pretendo adentrarme en lo que ocurre en el trayecto que va del goce al deseo, ver qué elementos participan y cómo interactúan para dar como resultado una singularidad: ni más ni menos que cada uno de nosotros; dicho en otros términos, para dar como resultado una forma de existir que tiene la impronta de un ser vivo diferente y peculiar -tú, yo, nosotros-, aunque sometido, como los demás, a las leyes de la Naturaleza y del Cosmos.

¡Andiamo!, pues.

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