12.1. El primer encuentro con la falta.

Los órganos del cuerpo solo parecen existir si duelen o molestan. Cuando esto ocurre, se produce una retracción narcisista en torno al órgano que tiene el poder de despertar la conciencia de «ser desmembrado».

El dolor avisa a la conciencia de la fragilidad de la unificación imaginaria del yo, pero no solo. Los cortes en el cuerpo que algunos pacientes se infringen también sirven para frenar la tendencia a la dispersión y la desorganización psíquicas al paliar la angustia frente a la vivencia extrema de vacío. ¿Cómo?: focalizando y objetivando en el dolor sus efectos.

La ilusión de identidad a través del dolor toma la parte por el todo, al órgano por el yo, de tal manera que este queda reducido a aquél. Pero queda reducido a él tal cual, como órgano, como parte desgajada. De esta manera, el discurso centrado en el órgano, que siempre es órgano lesionado, o imaginariamente lesionado, aunque recrea igualmente la ficción de una identidad, no tiene en cuenta al otro al estar al servicio de silenciar cualquier llamado venido de él, interfiriendo, consecuentemente, el juego del deseo.

Retrocedo de nuevo a los primeros meses de vida del bebé para ver qué ocurre con su cuerpo, cómo reacciona a los estímulos.

Los primeros esquemas cognitivos se originan a partir de las necesidades básicas. Sin embargo, previamente ya se han establecido las condiciones para incorporar estímulos (primera trama de conexiones neuronales aportadas por el hardware genético). En el periodo prenatal, el embrión los recibe a través de la conexión intrauterina. Presupongo que, a partir de ella, se modula la segunda trama de la red neuronal.

Esta conexión biológica está investida emocionalmente por la forma en que vive la madre su deseo de ser madre, por las expectativas fantasmáticas depositadas en el nuevo alumbramiento, por la percepción del propio embarazo —vivido como una amenaza o como una experiencia revitalizadora—, por las experiencias y circunstancias vividas…

El embrión funciona como un órgano más de la madre, un órgano que la estimula y alimenta, del que es soporte a todos los niveles. La experiencia del parto introduce una primera aproximación al fenómeno del «desprendimiento»: el cuerpo de la madre se prepara hormonalmente para desprender al hijo de sus entrañas.

La relación madre-hijo no es comparable a ninguna otra. Ambos están unidos biológica y carnalmente. Este anudamiento genera una ilusión de completud tal que la separación puede llegar a ser insoportable.

El parto supone una ruptura y un cambio de estatus que afecta a todos los ámbitos de la vida. A partir del alumbramiento, la confusión intrauterina se convierte en fusión psicológica y el tiempo comienza a correr bajo el formato de la tensión displacer-placer; luego, de «la expectación».

El primer encuentro con la falta, por tanto, se produce al nacer. El bebé sale a un mundo desconocido. Literalmente, se separa de la madre en un acto en el que ambos están obligados por los ciclos que impone la Naturaleza.

La madre, por su parte, hace un gran esfuerzo para desprenderse del hijo que anida en su interior. En realidad, no es la madre la que se desprende del hijo, es su cuerpo el que lo hace toda vez se han cumplido las condiciones exigidas por la Naturaleza. Se trata de una ruptura impuesta. Si no fuera así, ¿cuántas madres se resistirían a dar a luz en el momento que corresponde?

La experiencia del parto es tan traumática para el bebé que la Naturaleza ha previsto que la oxitocina, la hormona que prepara a la madre para parir, sea a su vez la que sede su cerebro para que sufra lo menos posible al atravesar el canal del parto y ser empujado hacia afuera.

Desde luego, si algo hay que reconocerle a la Naturaleza es su saber hacer para mantener activa la rueda de la vida.

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Un pensamiento en “12.1. El primer encuentro con la falta.

  1. El primer encuentro con la falta…mi primer encuentro con el blog.
    Interesante y estimulante , me ha hecho interrogarme sobre “la ilusión de la identidad” , y siempre me fascina pensar en ese momento de separación forzosa en el parto qué se sigue construyendo a partir de ahí

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