14.4. El Caos, la energía no ligada y el agujero.

La experiencia primera de satisfacción quedará fijada como hito de las siguientes, como marca indeleble, inarticulable, por no disponer el aparato psíquico de elementos para procesarla, y estructuralmente necesaria.

En realidad, puede considerarse que esta marca, aunque registrada como huella a nivel neurológico, solo tiene valor a nivel significante. ¿Hablamos de la primera vez que el bebé se satisface? No, en absoluto. La experiencia primera de satisfacción, en realidad, es una entelequia, un recurso significante que da entrada en la serie a la función que activa el deseo. ¿Entonces? Planteamos que el modelo de respuesta, debido a la variabilidad de circunstancias y contingencias que concurren al momento de responder, no se perfila a partir de una única respuesta, sino del sumatorio de muchas durante el tiempo que necesita el embrión de aparato psíquico para procesarlas e integrarlas.

Por tanto, el volumen del espacio entre los límites exterior e interior que delimitan ambas circunferencias dependerá, entre otras cosas, del tiempo de emisión de las respuestas, de su calidad y coherencia y de la densidad de las inervaciones colaterales generadas. Con cada nueva experiencia de satisfacción aumenta el volumen del espacio delimitado por las dos líneas, dos exterioridades que ahora no dibujan, sino que cortan el espacio en dos planos, uno exterior, que lo aprisiona, constriñe y encastra, y otro interior, que adquiere la cualidad del agujero.

El espacio exterior, al que llamaré Real, presiona sobre el psiquismo en ciernes por su carácter expansivo. El límite interior del Donut genera un espacio exterior al que llamaré agujero en lo real. Lo que queda de este espacio en el interior del Donut lo integra el aparato psíquico como Registro Real.

Este Real en sus tres dimensiones —como Nada, Caos o energía no ligada en el exterior; como agujero, tras el límite interior; como fenómeno cognoscible como existente necesario, aunque inarticulable, en el interior del Donut— forma parte del psiquismo.

Definimos el Real exterior como espacio ilimitado, que surge de la Nada, donde reina el Caos. Este Real inarticulable e inexplicable, desde el momento que se le asigna un sentido (teoría del Big Bang, origen teológico de lo que hay…), se lo incluye como parámetro y como causa. De él surge la materia. ¿A qué remite este Real?: a energía no ligada en un proceso permanente de expansión. Por efecto del azar, una porción mínima de esa energía se concentra en un momento dado en un punto concreto a partir del cual es dado suponer el embrión del Registro Real.

Me parece pertinente insistir en la idea de espacio ilimitado de energía no ligada en permanente proceso de expansión. Los encuentros fortuitos de las partículas de energía, en esta galopada hacia no se sabe dónde, son sus efectos.

Ni que decir tiene que lo Real aparece como registro, como experiencia cognoscible (insisto, no articulable) con la entrada de los registros Imaginario y Simbólico, aun por constituirse.

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