Juan Liaño Liaño
Color de Abril

Color de Abril

La mirada titila tras un
arrebato permanente de
locura.
- Querrás decir, tras una
cogorza monumental.
- Es una manera de
mirarlo.
- ¿Hay otra?
- Tal vez...
- Una muralla de luz... A fin de cuentas, una muralla, de luz. Lo que hay detrás, no por conocido deja de ser incierto. Si no fuera así...
- De cualquier forma, el conjunto es hermoso.
- Sí, muy hermoso.
A cada paso, más cerca.
Los sueños, los deseos
inconfesables en el rojo
carmín de los labios, la
mirada perdida en el
amarillo albero, a la
espera.
Liviana y evanescente
es la consistencia de los
sueños.
-¿Qué ves?
-Mientras lo pienso y
hablo, resuelvo que lo
que veo es; nada que
ver con lo que tú te
cuentas a propósito,
seguro.
¿Qué hay sino manchas,
transparencias, líneas?
Los fantasmas que nos
habitan bocetan lo que
somos. Los vapores
etílicos les abren puertas
en los poros de
la piel.
¿Deletéreo?... Tal vez se
parezca más a lo mismo
que se repite y que
aparece en un suspiro
como algo extraño y
amenazante.
- Ya, por eso mejor
oculto bajo el barniz de
un hermoso vestido
ceñido a la vida, o
travestido.