Juan Liaño Liaño
El manuscrito LCO

Si lo desea en este apartado puede dar a conocer su opinión sobre "El manuscrito L.C.O" y leer las que hayan dejado los lectores.










Opiniones:

Escrito por ... Margarita
El Manuscrito Una novela muy interesante dividida en dos partes. En la primera, el protagonista, Cifuentes, nos cuenta su vida desde su nacimiento hasta que sale de su pueblo en busca de respuestas a todo el dolor, la desgracia, el descontento y la soledad que le acompaña desde su nacimiento. Esta parte de su vida se desarrolla en un pueblo pequeño en cuyo obsesivo ambiente lleno de supersticiones, odios, rencores y mentiras nos sumerge el autor con sus acertadas descripciones. En la segunda parte, el protagonista está recluido en una institución y la maldad, que le ha acompañado siempre desde su nacimiento, parece impregnar a todos los demás personajes llevándonos a un final asombroso.
Escrito por ... Paco
Sobre El manuscrito L.C.O

Hola Juan. Disfruté mucho la lectura de tu libro, lectura que me ocupó un buen trecho porque tu libro es denso y complejo.
Fue para mí una sorpresa ver cómo lo que iba leyendo me resultaba familiar, como si se tratase de la relectura de un texto conocido ya en algún momento, hasta que me di cuenta de que estaba sin duda frente a la versión definitiva de un trabajo que venías realizando desde hacía mucho... Recordaba escenarios y atmósferas y también estilos de escribir.
Está claro que el tema te escogió y no te ha soltado en este tiempo, lo cual indica hasta qué punto te importa y también que lo has trabajado a fondo. Esto último se pone de manifiesto en el dominio que tienes sobre él y sobre tu manera de contárnoslo, que es impecable. Me ha encantado todo lo que tiene que ver con la escritura de este libro tuyo, recia y compacta, medida herramienta de la que eres dueño en todo momento.
Me ha parecido que lo que ahora presentas como una novela en dos partes antes pudiesen haber sido dos novelas distintas, pero no me acuerdo bien de aquellas otras lecturas. El caso es que el giro que se produce a mitad del libro es radical y estimulante.
Estuve mucho tiempo a la expectativa porque esta es una de esas historias que no se adivinan desde el primer capítulo. Cuando un escenario se iba definiendo, la pregunta por la acción a la que iba a dar lugar se mantenía para mí en suspenso, porque se abrían muchas posibilidades a cada paso, además de que cada escenario es un palimpsesto en sí mismo. Me adentré en un cuento fantástico de ancianos, brujas, posesiones y fanatismo, Satán al fondo, muerte del sueño y la imaginación, con la Fortaleza como una criatura mítica, sede de la superstición pero también de la libertad y la fantasía.
Y esa otra dimensión, moral/psicológica en la que es la naturaleza humana la que incorpora el mal, la violencia sádica, la crueldad, lo abyecto...
En este contexto, el crimen desencadena una historia policial donde los mismos elementos que parecían propios del encierro y la ignorancia, anécdotas de ese pueblo en particular, se amplían a todo el mundo o, quizás mejor, se descubre que en el mundo hay lugares instituidos que albergan y reproducen esos modos de existir. Cárcel y psiquiátrico como paradigmas.
Me desconcierta la aparición de la búsqueda del padre que hace girar completamente las narraciones que sostenían la frágil identidad del protagonista. Ahora, el manuscrito es la historia de una ficción, ofrecida como sostén de una biografía, al mismo tiempo que narra la función de esa ficción como disfraz o velamiento de otra novela familiar. Si la historia que cuentan le hace pensar a Lázaro que no hubo nadie en su origen –«más que nacer me caí»–, dice, este giro del relato le coloca en medio de una rocambolesca trama familiar que remite nada menos que a un abuelo, pero de una familia que no es la propia. El padre accidental ni siquiera es ya padre biológico, es «el cabrón», el que reina sobre el aquelarre… otra ficción.
La segunda parte hace de todo esto que nos ha tenido tan enfrascados un mero síntoma y ni siquiera de los primarios. La trama policial que aparece aquí transforma la atmósfera de la narración y vuelve a enredarnos en una historia, que es otra historia en la medida en que sus protagonistas vienen del exterior y parecen ajenos al influjo de la Fortaleza, aunque a mí me parece que tu interés como autor es llevarnos al punto de partida y hacernos pensar que la magia del primer capítulo invade los destinos de aquellos que se le acercan; es el valor fetiche del manuscrito, tal vez.
Y llegado hasta aquí me encuentro con el epílogo y me saltan todos los plomos. Verdaderamente es asombroso como tu capacidad de inventar y de contar nos ha ido llevando de la punta de la nariz pregunta tras pregunta, escena tras escena, hasta este final que a mí me ha encantado. De pronto, caí en la cuenta: ¡se trata lisa y llanamente de una novela policíaca, redonda, clásica, lograda y eficaz! El asesino, por supuesto, no es el personaje que ha estado bajo los focos, sino otro. Es el personaje más escondido, al que menos se ve. El motivo siempre ha sido otro que el que parecía ser. La trama que sirve para sostener el tiempo del relato está alimentada con los miedos y debilidades de los que parecían protagonistas, pero que no lo son. Las historias que parecían principales al final se revelan como secundarias, como la maldición y el manuscrito y el secreto y la Reforma Psiquiátrica y el psiquiatra angustiado... y así de giro en giro, de salto en sobresalto, casi nunca reales, sino anunciados y fantaseados por aquellos que caen bajo los efectos de la locura de unos y el mal de otros. De señuelo en señuelo, nos vas conduciendo hasta el final manteniendo la atención brillantemente.
Me enganchó el libro, me llevó y me trajo y al final me sentí bellamente desenmascarado.
Enhorabuena.
Dejamos para otro momento el tema de lo sórdido, que para mí es una de las cuestiones que atraviesa la novela y una de sus incógnitas, un misterio particular en el que se despliega este relato.